sábado, 23 de noviembre de 2019

Leas municipais

  En febreiro de 1931 (antes da proclamación da república) Ordes viviu unha conflitiva sesión de investidura. Era alcalde Juan Liñares Iglesias, en aquel momento próximo aos republicanos de centro polo que contaba coa simpatía de La Voz de Galicia e a antipatía doutros xornais como o católico El Ideal Gallego. Nesta lide entrou o tamén republicano El Pueblo Gallego de Vigo atacando a Liñares.
  Cunha mestura de artigos aparecidos en distintos xornais da época podemos ter unha idea aproximada do que pasou.

LA VOZ DE GALICIA 1-02-1931
LO QUE DICE UN PERIÓDICO VIGUÉS Y LO QUE CONTESTA EL SECRETARIO.
  El secretario del Ayuntamiento de Órdenes, D. José A. Louro, nos envía copia literal de una carta que dirige al director del diario vigués "Pueblo Gallego", con motivo de haber publicado este periódico un comunicado que le había sido remitido desde la referida villa acerca de política municipal en aquel Ayuntamiento.
  Contestando a las aseveraciones que en ese escrito se establecen, dice que lo ocurrido fue que, habiéndose presentado una reclamación para declarar la incompatibilidad de uno de los concejales se convocó a reunión extraordinaria del pleno, la cual se celebró en segunda convocatoria por no haber concurrido a la primera número suficiente de ediles.
  Habla luego de que algunos concejales que no habían asistido al acto celebrado reglamentariamente, irrumpieron en la mañana del mismo día en el salón de sesiones, capitaneados por un cacique y acompañados del médico y de parientes de uno y otro se constituyeron en concejo, con alcalde y secretario "ad hoc", que entre si designaron, extendiendo la correspondiente acta.
  Además, trataron de que el notario diese fe del acto, habiéndose negado a ello dicho funcionario. 
  Sigue diciendo que el comunicante -el secretario, señor Louro- que, al informarse de lo que ocurría, bajó al local y requirió a esos señores para que lo desalojaran, solicitando para ello el auxilio del teniente de la Guardia Civil.
  Niega que, al hacer tal requerimiento, los haya amenazado con encarcelarlos, y termina diciendo que el acto realizado por los aludidos señores constituye una usurpación de funciones, lo cual les hizo notar como era su deber, aunque ellos no lo ignoraban pues figura entre los mismos un abogado.

LA VOZ DE GALICIA 4-02-1931
RÉPLICA A UNA CARTA.
  El abogado de Órdenes don Domingo A. Moar nos dirige una carta en que rebate otra del secretario de aquel Ayuntamiento de la que nosotros no hicimos sino una referencia, acerca del funcionamiento de la Corporación Municipal.
  El comunicante, a quien no hemos citado en la nota en que se recogieron algunos extremos de la misiva del secretario, responde a alusiones de este y hace minuciosa relación de hechos y aun algunas consideraciones de derecho para sentar la conclusión de que la intervención que a él se atribuye se limitó a su condición de letrado, que recibe frecuentes consultas que procura evacuar sin hacer política y sin separarse de su leal saber y entender.
  Analiza la doble acepción de la palabra cacique, reservando para si la que significa, según su definición, resolver, consultas, asesoramientos, etc., en el terreno jurídico, para rechazar la que le da la palabra al uso.
  Explica como se constituyó en sesión el Ayuntamiento dentro de la más perfecta legalidad, para tratar de la incompatibilidad planteada respecto al alcalde García Bermúdez por ser este representante de la Tabacalera en el partido.
  Hace desviar la ilegalidad hacia el proceder del secretario, que se negó a actuar en sus privativas funciones, llegando a increpar -según él- al notario que acudió a dar fe y a los propios concejales.
  La extensión del documento del señor Moar hace imposible que lo publiquemos íntegramente. Tampoco hemos insertado íntegra la carta del secretario, ni mucho menos, sino un extracto de lo más sustancial, que es lo que al lector interesa.
  Creemos que es cuestión para nosotros terminada, ya que cada cual ha tenido en estas columnas el espacio máximo que al asunto se podía conceder y no es procedente la dúplica.
  Sobre todo en un asunto tan personal y privativo que surgió en otras columnas que no fueron las nuestras.
 
EL IDEAL GALLEGO
  Hoy (día 6 de febrero) se celebró la elección de alcalde. Para conseguir que saliese triunfante el que le correspondía cesar, fueron destituidos arbitrariamente cinco concejales que estorbaban. En su lugar fueron designados otros concejales que mejor se prestaban al amaño caciquil.
  Como se corriera la voz por el pueblo de que se iban a cometer nuevos atropellos, el público invadió el salón de sesiones prorrumpiendo en grandes protestas al ver burlada la voluntad popular. En vista de esta actitud fue requerida la fuerza pública por el alcalde señor Liñares, que invocaba una autoridad de la que carecía.
  Merced a la prudencia de personas respetables se logró serenar el espíritu público, evitándose un día de luto a esta villa, calmándose con ello los ánimos excitadísimos de la juventud como consecuencia del atropello a la ley y del ataque a la legalidad en este municipio.
  Ante elecciones como las que se anuncian los perjudicados recurrirán al Tribunal de Actas en demanda de justicia.
  Los siete concejales antiguos designaron el alcalde y, como arreciase el tumulto, dos parejas de la Guardia Civil despejaron al público celebrándose la sesión a puertas cerradas eligiendo alcalde a don Juan Liñares. Constituyen con este la comisión permanente los tenientes de alcalde señores Moar, Ramos y Verea.

EL PUEBLO GALLEGO
LA CACIQUIL Y GROTESCA CONSTITUCIÓN DEL AYUNTAMIENTO
  Por los procedimientos y en la forma que ya conocen los lectores del EL PUEBLO GALLEGO, tuvo lugar el día 6 del actual la constitución del Ayuntamiento de esta villa, y para corroborar con hechos concretos la exactitud de la información aludida, facilitamos la siguiente lista de la flamante Corporación, fruto de un acto caciquil tan monstruoso, que al decir de las gentes, es el más monstruoso de todos los que se han registrado en la historia de este pueblo.
  Primero.- Alcalde, don Juan Liñares, como mayor contribuyente. En la lista actual le corresponde el número 1 por haber sido alcalde de R O, pero como contribuyente hace el número 11. Se pasó por encima de diez señores para nombrarle a él concejal. Es incompatible por haber sido juez municipal desde primero de marzo a 31 de mayo de 1930 (caso sexto del artículo 85 del Estatuto Municipal declarado vigente por el Gobierno).
  Segundo.- Primer teniente de alcalde, don Antonio Ramos Insua, que aunque ex-concejal por elección, por el artículo 29 de la ley de 29 de enero de 1922, no le corresponde ser nombrado por estar cubiertos los puestos del distrito tercero que fue el de su proclamación.
  Tercero.- Segundo teniente don Antonio Moar Veiras, ex-concejal con derecho a serlo ahora.
  Cuarto.- Tercer teniente, don Antonio Verea Fandiño, mayor contribuyente con derecho a ser concejal.
  Quinto.- D. Domingo García Ferreiro, ex-concejal de elección directa de 12 de febrero de 1920, con derecho a serlo ahora, pero que se abstuvo de votar por ser ilegal la constitución.
  Sexto.- D. Evaristo Gil Calvo en las mismas condiciones que el anterior, que también se abstuvo de votar, por considerar era ilegal la constitución.
  Séptimo.- D. Juan Calvo Conde ni es ex-concejal de 1917 a 1923, ni mayor contribuyente y por lo tanto no le corresponde ser nombrado.
  Octavo.- D. Pedro Areoso Pena, ex-concejal con derecho a serlo ahora.
  Noveno.- D. Saturnino López Viqueira, mayor contribuyente número 30, según consta, y 46 según la lista.
  10.- D. Ramón Calvo Pérez, mayor contribuyente número 46 según cuota, si no se dio de baja, que no estamos seguros y 49 según la lista de compromisarios.
  11.- D. José Barreiro Recouso, número 30 de la lista por cuota y 34 por orden de la ley vigente.
  12.- D. Antonio Varela Fernández que no es concejal ni mayor contribuyente.
  Estaba tramado formar el Ayuntamiento el día 5, y designados concejales como mayores contribuyentes don Domingo Juncal Bermúdez, número 41 de la lista, y don Manuel García Suárez, número 46, a los cuales les fue sorprendida la firma de la sesión, diciéndoles que se trataba de la convocatoria. Pero como dichos señores renunciaron ante notario el día anterior tuvo que procederse al amaño de la sesión del 6, puesto que hubo de nombrarse a otros señores.
  No se explica hayan procedido a la constitución del Ayuntamiento tan ilegalmente, aunque se supone fue atribuyéndoles renuncias a los señores saltados en la lista de mayores contribuyentes y algunos como don Rogelio Prado le fue entregada la credencial en fecha posterior al día que había de posesionarse, con lo cual le considerase como dimitido.
  Debo todos estos detalles a los habitantes de este municipio que leen con avidez EL PUEBLO GALLEGO y demás periódicos para enterarse de la magnitud de los atropellos de que están siendo víctimas. Exceptúase cierto periódico de la ciudad herculina, del cual es corresponsal el alcalde tan ilegalmente elegido, que llega al colmo de falsear los hechos, diciendo que a la salida de la sesión fue aclamado por el pueblo. Recomendamos al colega que no se deje sorprender por "informador" tan interesado.
  De todo esto se enviará una documentada reclamación al Tribunal de Actas que no dudamos hará justicia. Mientras tanto alegrémonos de que la cordura y serenidad de la Guardia Civil y de algunos vecinos hayan evitado que el día 6 de febrero fuese escrito con sangre en la historia de este pueblo.
  El inspirador y autores de tanta iniquidad pueden estar orgullosos de su triunfo. Una vez más la voluntad del pueblo ha sido burlada.
 
Juan Liñares (1885-1951), empresario e banqueiro, foi o pai do futuro alcalde Juan Liñares Castro. Era cuñado de Antonio Ramos (1876-1943), o propietario da pousada do Mesón do Vento, e curmán de Antonio Concheiro, aludido por La Voz de Galicia.
Domingo A. Moar (1871-1939), avogado de rica familia de Buscás, foi o cacique local despois da morte de Saturnino Aller. En 1931 estaba enfrontado a Juan Liñares, co que por certo compartira postos directivos na Unión Patriótica (o partido da ditadura) dous anos antes.
Antonio Verea (1883-1970) foi o patriarca dos Verea. Domingo García era un rico propietario de Poulo e Evaristo Gil un poderoso gandeiro tamén de Poulo, pai de José Gil Viqueira (Calle nº 9) e avó dos Gil Veiras.

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