No xornal La Voz de Galicia
aparecen habitualmente uns artigos de Cristóbal Ramírez
onde descobre lugares naturais pouco coñecidos e interesantes para percorrer a
pé ou en bicicleta. Hai varios deles dedicados á comarca de Ordes. Este foi
publicado o 26 de agosto de 2023.
Las tierras del este de Ordes son muy conocidas porque por ahí pasa el
Camino Inglés a Santiago. Tierras donde el eucalipto gana terreno a marchas
forzadas y donde hay algunos carteles rebelándose contra la implantación de
macromolinos eólicos.
Las tierras del oeste de Ordes son mucho
menos conocidas porque por ellas no caminan peregrinos jacobeos. Tierras donde
el eucalipto gana terreno a mucha menos velocidad, donde perviven espléndidos
bosques de especies autóctonas y donde se ven algunos carteles rebelándose
contra la implantación manu militari de molinos eólicos.
Por estas
últimas se ha diseñado y homologado una ruta
que tiene como eje el río Mercurín y que consta de dos partes. Es la más
norteña la que fija su referencia en la pequeña y nada interesante aldea de
Mañufe, que se convierte en un buen punto de partida para recorrer un
itinerario que en parte coincide con esa ruta de senderismo oficial y en parte
no. O parece que no, puesto que las señales amarilla y blanca o están muy
desvaídas en la mayor parte del trayecto o bien han desaparecido y en varios
cruces el excursionista podría no saber por dónde tirar en caso de que quisiera
seguir.
De manera que
a Mañufe, donde es posible aparcar el coche. Ahí se llega cogiendo a la salida
de Ordes, en la rotonda, la carretera de la izquierda que conduce a Cerceda.
Por supuesto, no hay que ir tan lejos, puesto que al arribar a la parroquia de
Mercurín un desvío a la izquierda, mal señalizado, anima a ir a Pedre y algo
más adelante otro más, a la misma mano, sí aclara que por ahí se va a Mañufe.
Así que una
vez olvidado el coche procede hacer caso a un letrero de dimensiones
inversamente proporcionales a lo que indica: una bonita fuente local a la que
se llega, no sin cierta sorpresa, descendiendo por cemento. Y una vez acabado
el cemento, y hay que repetir sin señal alguna, se alcanza una pista ancha de
tierra muy cómoda entre campos de maíz.
¿Paseo corto?
A la izquierda, para cruzar el Mercurín. Por un lado se ve ancho, aguas
cristalinas y va bajo por la sequía. Por el contrario no se ve nada porque
aquello es una auténtica selva. Se gana otra pista y se elige siempre la
izquierda hasta ganar el asfalto. Y ahí hay dos posibilidades: la diestra -aunque
después haya que dar marcha atrás- para conocer el único molino que se mantiene
en pie en esa zona, por cierto, al pie del río Mercurín, por supuesto. O la
siniestra, que conduce en pocos minutos hasta el coche.
Pero si hay
ganas de andar más -o de darle a los pedales-, entonces cuando se acaba el
cemento se elige la derecha, en suave y continuado ascenso para encontrarse
ante una vivienda, Barreiro, y dejarla a la derecha para irse introduciendo en un bosque al que la
calificación de matrícula de honor le viene escasa.
Y ahí el
caminante se mete en plena vegetación cuando elige la primera a la izquierda.
Si va en vehículo sin motor de dos ruedas, debe tener una cierta experiencia,
porque esa corredoira va a convertirse primero en congostra y luego en puro
sendero. Decir que ese descenso entre carballos es maravilloso es poco, y el final
de ese tramo entra en la categoría de lo espectacular: ahí está el río
Mercurín, corriendo alegremente, con un moderno pasal que permite cruzar al
otro lado.
Toca
ascender, lógicamente, hasta un punto donde se encuentra con la primera parte
de la ruta oficial. De hecho allí hay varias señales en madera, y en las
cercanías se alzan las indicaciones de que eso es un PR-G. A partir de ahí no
resulta fácil orientarse, pero tomando siempre la izquierda y sin volver a cruzar
el río se vuelve a pisar el asfalto que da acceso a Mañufe.
Cristóbal Ramírez
INICIO:
43º06'02"N 8º25'32"W
LA FOTO MÁS PERSONAL: En el "pasal".
EN BICICLETA:
Ruta idónea con algún tramo para expertos.
PARA NIÑOS:
Mejor el recorrido por el itinerario corto.
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