martes, 7 de julio de 2026

Por terras de Buscás

   No xornal La Voz de Galicia aparecen habitualmente uns artigos de Cristóbal Ramírez onde descobre lugares naturais pouco coñecidos e interesantes para percorrer a pé ou en bicicleta. Hai varios deles dedicados ao concello de Ordes. Este foi publicado o 7 de xuño de 2026.
 

  La historia va a saltos, dicen. Cronológicamente eso no es cierto, claro, porque se trata de un continuo temporal, un día sucede a otro. Socialmente ya es harina de otro costal. Y artísticamente también, como se puede comprobar en la parroquia ordense de Buscás. Porque ahí, hace dos milenios, se construyó un castro cuyas defensas todavía quedan en pie si bien parcialmente. Después, en la Edad Media, se levantaron dos construcciones, algo alejada de la vía que unía As Mariñas coruñesas con las tierras compostelanas, la primera; y pegada a ese camino, la segunda. Aquella fue una torre para vigilar el paso de peregrinos y mercancías, y queda el foso en medio de un bosque de eucaliptos, así como lo que parece restos de una muralla, pero todo ello de dimensiones reducidas y de interés solo para los arqueólogos. La segunda construcción fue un templo que siguió las directrices del arte románico. Y esta sí permanece en pie y se muestra hasta con cierto esplendor.
 
 
  Se trata de la iglesia de San Paio de Buscás, y su descripción no debe empezar por delante, como suele ser habitual en todo el mundo, sino por atrás. Porque el peregrino que recorre el Camino Inglés o el visitante llegan, aparcan y ven el testero, el final, y no hay quien se resista a mirar y a hacer una foto. El porqué es claro: una ventana del siglo XII o XIII, reformada, ha sido el lugar elegido para enmarcar un San Paio del XVIII, y todo ello ha sido pintado de un rojo muy llamativo, suavizado en algunos puntos. A su lado, unas letras incrustadas otrora tan generales y hoy piezas de museo lo dicen bien claro: «PARROQUIA DE SAN PELAYO DE BUSCAS» (antes las mayúsculas no llevaban tilde). El interior, con las paredes necesitadas de unos mimos, se ve algo recargado, pero tanta abundancia, que puede anonadar al principio, no impide ver que la planta rectangular se alarga mucho tras el altar ni el techo artesonado en el primer tramo. El arco triunfal presume de esbeltez, y se colocó otro igual justo detrás de él. Y no hay que salir sin fijarse en la pila bautismal (entrando a la derecha), porque aún conserva restos de policromía.
  La fachada constituye un ejemplo del equilibrio que se alcanzó en algunas parroquias gallegas entre el barroco —pues a ese tiempo pertenece el templo— y la puerta con columnas y arquivoltas (esos elementos semicirculares encima de las columnas) que perteneció a la primera iglesia, a la románica. Las tumbas en el suelo, una pequeña ventana tapiada que indica que esa parte también es de las más antiguas, el verde de los alrededores, la calidad de los sillares y el imponente árbol que tiene por vecino convierten el templo de Buscás en un lugar no solo digno de ser protegido, sino de ser conocido.
 
Castro y torre
  Para ir al castro hay que dejar la iglesia a la izquierda y a los pocos metros coger la primera carretera a la misma mano; el castro es esa extensión que queda a la diestra. Para ir a los restos de la torre el templo queda a la espalda y se toma la primera a la derecha (sin asfaltar).
Cristóbal Ramírez

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