No xornal La Voz de Galicia aparecen habitualmente uns artigos de Cristóbal
Ramírez onde descobre lugares naturais pouco coñecidos e interesantes para
percorrer a pé ou en bicicleta. Hai varios deles dedicados ao concello de
Ordes. Este foi publicado o 21 de decembro de 2025.
Poco a poco se ha ido perdiendo aquel ánimo familiar y pandillero (en el
mejor de los sentidos) de ir a pasar el día a algún lugar bonito y tranquilo,
con la fiel compañía de la ensaladilla en la fiambrera (antecesora del táper)
y/o la empanada. Se ha ido perdiendo por mil y una razones, entre ellas el gran
poder de atracción de las ciudades (y sus centros comerciales). Y esos enclaves
a veces minúsculos empiezan a caer en el olvido.
Algo de eso,
o mucho, le sucede al área recreativa de O Socorro, municipio de Ordes,
lugar de gran belleza y fácil acceso pero que en absoluto está
concurrido. La referencia es Vilamaior, a la izquierda según se circula de
Ordes a A Lanzá, entre el túnel de la autopista y el puente del río Samo, al
lado del punto kilométrico 6.
Procede
plantarse en O Coto, un grupo de casas que solo dista 300 metros de la iglesia parroquial, puesta por cierto bajo la advocación de Santiago. Ahí la
recomendación es dejar el coche para descender sumergiéndose en un túnel de
árboles por una pista ancha de tierra aunque luego recupera el asfalto. O Coto
dista del área recreativa tan solo 600 metros y en descenso, de manera que se
trata de un muy pequeño paseo.
El parque
infantil, no muy grande pero sí en buen estado, carece de la sombra que abunda
en sus alrededores, con el carballo mandando y algún eucalipto aquí y allá,
ahora este en franca minoría y cuya expansión sería bueno frenar con el fin de
mantener el enclave con el mucho encanto que posee. Mesas y bancos y entorno
que se adecenta al comienzo del verano, incluso cortando la hierba en la zona
más frecuentada, alegran la vista. Ejemplar el uso de madera para unas
barandillas que dan seguridad a todos.
Al otro lado
de la pista se extiende un campo con fuente —prácticamente seca el pasado
estío— y una
capilla de mampostería con un curioso balcón muy bien integrada en el paisaje
pero que carece de valor artístico, si bien históricamente lo tiene, y en
cantidad, porque está ligada a tradiciones y festejos de las generaciones
anteriores, muy vinculadas al trabajo de la tierra. Una placa pone las cosas en
su sitio: la recuperación del entorno tuvo lugar a principios de este siglo, y
de ello se encargó —gran aplauso— la asociación cultural Seixo Branco.
Un encanto de
sitio para pasar un día sin ruidos y, ya que se está ahí, conocer un humilde
río que bordea el área de O Socorro: el Buxán, afluente del Samo. La Galicia
eterna.
Para investigar
Las
tradiciones se van perdiendo a toda prisa, pero habría que investigar si la
construcción de la capilla de O Socorro está relacionada con la existencia del
manantial y la fuente. No sería la primera vez en Galicia en general y en la
comarca en particular que se cristianiza un lugar de culto pagano.
Cristóbal Ramírez

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